TRUMP ABRE LA CANILLA DE CARNE EN EE.UU. Y ARGENTINA MIRA DESDE AFUERA: BRASIL QUEDA EN PRIMERA FILA

TRUMP ABRE LA CANILLA DE CARNE EN EE.UU. Y ARGENTINA MIRA DESDE AFUERA: BRASIL QUEDA EN PRIMERA FILA
La administración de Donald Trump abrió una nueva ventana para los exportadores de carne vacuna: Estados Unidos incorporará temporalmente 300.000 toneladas de recortes magros de carne bovina con tratamiento arancelario preferencial durante 90 días. Pero Argentina, uno de los grandes jugadores mundiales del negocio, no podrá aprovechar ese volumen extraordinario.
La medida comenzará a regir el 1° de septiembre y se distribuirá en tres tramos de 100.000 toneladas. El mecanismo será “primero llegado, primero servido” y el último tramo permanecerá abierto hasta completar el contingente o hasta el 30 de noviembre. La Casa Blanca justificó la decisión en la escasez de oferta y los elevados precios de la carne en el mercado estadounidense.
LA LETRA CHICA QUE DEJÓ AFUERA A LA ARGENTINA
El punto determinante está en cómo Washington distribuyó el nuevo cupo. Las 300.000 toneladas fueron asignadas íntegramente a la categoría de “otros países o áreas”, donde participan exportadores que no cuentan con una cuota específica propia. Argentina, en cambio, tiene un contingente bilateral y por eso no puede ingresar en este nuevo reparto.
No se trata, entonces, de un cierre del mercado estadounidense para la carne argentina. El país conserva su acceso preferencial y, además, durante 2026 cuenta con una ampliación extraordinaria de 80.000 toneladas, que se suma a la cuota histórica de 20.000 toneladas. El USDA había señalado precisamente a la ampliación del acceso estadounidense como uno de los factores positivos para las exportaciones argentinas de carne durante este año.
¿QUIÉN SE LLEVA LA MEJOR PARTE?
La nueva disposición aparece especialmente atractiva para Brasil. El gigante sudamericano puede utilizar el contingente correspondiente a “otros países” y queda, por lo tanto, en una posición competitiva mucho más favorable frente a proveedores que ya cuentan con cuotas individuales.
El analista ganadero Víctor Tonelli, citado por PERFIL, consideró que el esquema está prácticamente diseñado a la medida del mercado brasileño, aunque relativizó el impacto para nuestro país: Argentina ya dispone de volúmenes preferenciales importantes y todavía tiene margen para completar las cuotas que le fueron asignadas.
La lectura es interesante: Argentina pierde una oportunidad, pero no necesariamente un mercado.
UNA DECISIÓN TOMADA POR EL PRECIO DEL ASADO… PERO EN EE.UU.
Trump tomó la decisión en un contexto de fuerte presión sobre los precios de la carne vacuna estadounidense. Reuters señaló que el rodeo norteamericano atraviesa uno de sus niveles más bajos en décadas, mientras la sequía, los costos y las restricciones sobre el ingreso de ganado desde México complicaron todavía más la oferta.
El objetivo declarado por Washington es aumentar rápidamente la disponibilidad de carne magra para mezclarla con producción estadounidense y abastecer principalmente el mercado de carne molida. Trump sostiene que la mayor competencia debería contribuir a reducir los precios para los consumidores.
Pero la estrategia también generó resistencia dentro de Estados Unidos. Organizaciones de productores ganaderos cuestionaron que se recurra a importaciones para resolver un problema que, según sostienen, debería abordarse fortaleciendo el rodeo doméstico. Reuters y otros medios estadounidenses reflejaron las críticas del sector.
ARGENTINA, ENTRE LA BRONCA Y LA OPORTUNIDAD
Para la industria frigorífica argentina, quedar afuera de 300.000 toneladas adicionales obviamente no es una buena noticia. Cada nuevo cupo estadounidense representa una posibilidad concreta de vender carne en uno de los mercados de mayor poder adquisitivo del mundo.
Sin embargo, el escenario tampoco justifica hablar de un golpe exportador de grandes proporciones. Argentina mantiene sus cuotas específicas y el acceso preferencial ampliado durante 2026. Además, el USDA proyecta para este año exportaciones argentinas de carne cercanas a las 800.000 toneladas equivalentes de res, en un contexto de creciente búsqueda de mercados internacionales.
El dato político-comercial que queda sobre la mesa es otro: Washington está buscando carne donde puede conseguirla rápido y a menor costo, y en esta jugada Brasil quedó mejor parado que Argentina.
La oportunidad perdida existe. El desastre, por ahora, no.
Y en el negocio de la carne, donde cada tonelada vale oro, quedar mirando desde afuera cuando se reparten 300.000 toneladas tampoco es un detalle menor.







